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Por Redacción de Sin Comillas
El aumento de la delincuencia en las tarjetas de crédito y de las quiebras personales está deteriorando las finanzas de los consumidores, según muestra el Índice de Fragilidad Financiera del Consumidor (IFFC), elaborado por Estudios Técnicos, Inc. El índice subió hasta 49% en el cuarto trimestre de 2024, frente al 43% del primer trimestre.
El índice tiene cuatro rangos: 0-25 implica baja fragilidad financiera, 26-50 (fragilidad financiera moderada), 51-75 (fragilidad financiera alta) y 76-100 (fragilidad financiera extrema).
Los componentes del índice incluyen cinco variables: delincuencia de tarjetas de crédito, delincuencia de préstamos hipotecarios, tasa de desempleo, quiebras personales e ingreso anual de empleados en el sector privado.
Leislie Adames, director de Análisis y Política Económica de Estudios Técnicos, Inc., atribuye el deterioro del índice a dos de esos componentes: la delincuencia de tarjetas de crédito y las quiebras personales han aumentado.
La delincuencia en las tarjetas de crédito ha subido de 2.86% en el primer trimestre del 2024 a 3.49% en el cuatro trimestre del 2024, el nivel más alto en 14 años. Por su parte, las quiebras personales que pasaron de 881 a 1,022 durante el mismo periodo.
“Aunque es cierto que la delincuencia en tarjetas de crédito se mantiene baja, ha incrementado en los últimos años, superando el 1.87% registrado para el cuarto trimestre del 2019. Esta estabilidad ha venido acompañada de un incremento en el monto de los préstamos que los bancos comerciales han tirado a pérdidas en esta cartera. Los fallidos netos (i.e., préstamos tirados a pérdidas ajustados por las recuperaciones) incrementaron de $49.6 millones en el 2023 a $82.1 millones en el 2024”, señala Adames.
“El consumidor en Puerto Rico pasó de estar inmerso en un ambiente de extrema fragilidad financiera durante el 2000 a un ambiente de fragilidad financiera moderada en los últimos años. El índice había alcanzado un valor de 78% en el segundo trimestre del 2020 pero mejoró notablemente en trimestres posteriores”, explicaba Adames en diciembre del año pasado.
Comentó que la reducción en la fragilidad financiera del consumidor respondió primordialmente a la inyección de más de $16,000 millones en fondos de estímulo fiscal federal durante la pandemia del Covid-19, a la recuperación y resiliencia del mercado laboral, y la estabilización en las tasas de delincuencia de los préstamos de consumo, gracias a los fondos no recurrentes del estímulo fiscal federal que se utilizaron para el pago de deudas.
En Estados Unidos, también se observa un aumento en la delincuencia en las tarjetas de crédito, que están en su nivel más alto en 13 años. Datos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York muestran que la proporción de deuda de tarjetas de crédito con un nivel de delincuencia de 90 días o más aumentó a 11% en el último trimestre del año pasado, un aumento de 4 puntos porcentuales en los últimos dos años. También ha aumentado la delincuencia en los préstamos para autos hasta 5%, la cifra más alta en cuatro años.
Los problemas de los consumidores se deben también al aumento en las tasas de interés, que han pasado de menos de 15% en 2021 a más de 21% en la actualidad.