Por Luisa García Pelatti

En el mes de mayo, la tasa de desempleo cayó a 9.6% cuando se compara con el año pasado. No encontramos en los datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH), que se remontan a 1947, una cifra más baja que ésta. La tasa de participación aumentó hasta 40.5% (39.8% en el 2017), la más alta en los últimos cinco meses, aunque sigue estando entre las más bajas del mundo. Pero lo más importante, la tasa de empleo –una medida que nos dice qué proporción de la población que podría estar disponible para trabajar está efectivamente trabajando– subió hasta 36.7%, la cifra más alta para un mes de mayo en nueve años.

Es una de las pocas veces en los últimos meses que la caída de la tasa de desempleo hay que atribuírsela totalmente al aumento en la tasa de empleo y no a la caída de la tasa de participación. Según se desprenden de un análisis del economista Juan Lara para la Unidad de Investigaciones Económicas del Departamento de Economía de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, si se produce una baja en la tasa de desempleo al mismo tiempo que aumenta la tasa de empleo y la tasa de participación, hay que atribuírsela totalmente al aumento de la tasa de empleo, si este aumento es el dominante. Este es el caso en el mes de mayo, pero habrá que ver si esto se convierte en una tendencia.

El número de personas empleadas se redujo en mayo 3.4% hasta 859,200, según la Encuesta de Empleo Asalariado No Agrícola del DTRH. Se trata de 30,300 empleos menos que en el mismo mes del año anterior. El sector privado perdió 19,800 empleos en los últimos 12 meses.

El mercado laboral se sigue recuperando después del desplome tras el huracán María, pero todavía no llega a alcanzar los niveles anteriores al huracán. El empleo lleva cayendo desde el 2006, con la única excepción del año 2012.

Por su parte, la Encuesta de Grupo Trabajador –la segunda encuesta que realiza la agencia para medir empleo– señala que el empleo disminuyó 0.5% en mayo respecto al mismo mes del año pasado. Unos 5,000 empleos menos. Cuando se compara con el mes de abril, se produjo un aumento de 0.3%.

El número de desalentados, personas que ya ni se molestan en buscar trabajo, disminuye hasta 24,000 personas. Hace un año estaba en 25,000.

El empleo se redujo en todos los sectores, pero afectó, principalmente a Comercio, Transporte y Utilidades (-6,200), Gobierno (-11,500); Servicios Educativos y de Salud (-4,900); Recreación y Alojamiento (-2,600) y Manufactura (-2,000).

¿Por qué los datos son diferentes en las dos encuestas?

El Departamento del Trabajo explica que la información para la Encuesta de Grupo Trabajador se obtiene a través de visitas a una muestra de hogares, mientras que la de Empleo Asalariado No Agrícola se obtiene directamente de las nóminas de establecimientos industriales. La primera cubre personas en todo tipo de empleo asalariado, empleo por cuenta propia y familiares sin paga. Sin embargo, la segunda considera únicamente los empleados en las nóminas de establecimientos no agrícolas.

En la Encuesta de Grupo Trabajador una persona se cuenta una sola vez, independiente al número de trabajos que tenga, no así en la de Empleo Asalariado No Agrícola donde puede ser contado en los establecimientos en que trabaje. La primera estudia el empleo de las personas de 16 años y más dentro de la población civil no institucional. En la segunda, pueden ser contados militares que estén empleados civilmente.

El consenso entre los economistas es que hay que usar la encuesta de establecimientos (Encuesta de Empleo Asalariado No Agrícola) para medir el comportamiento del empleo, porque esta encuesta permite saber en qué sectores aumenta el empleo. La otra encuesta, la de Grupo Trabajador, o conocida también como encuesta de vivienda, se utilizan para generar estadísticas como la tasa de desempleo, tasa de participación y desempleo.