Opinión

Por Luisa García Pelatti

No pensaba pronunciarme sobre el asunto, pero la insistencia de El Nuevo Día en señalar que han sufragado los gastos de sus periodistas durante una reciente visita al aeropuerto de Cancún, me ha hecho cambiar de opinión.

Primero, porque esa insistencia nos hace daño al resto de las periodistas que hicimos el viaje y aceptamos que el Grupo Aeropuertos del Sureste (ASUR) pagara los pasajes en avión, el hotel y las comidas. Y segundo, porque El Nuevo Día lleva años aceptando viajes de empresas privadas sin tantos remilgos. ¿Por qué ahora, de pronto, decide que no?

Las periodistas (sí, todas mujeres) reportamos lo que vimos y si leen los artículos de cada una de nosotras verán que el balance es muy similar.

Los ejecutivos de ASUR no intentaron ocultarnos nada. Vistamos todos los rincones del aeropuerto. Durante siete horas vimos el aeropuerto como lo vería un pasajero: check-in, seguridad, tiendas, baños, restaurantes, puertas de embarque, inmigración, aduana, recogido de maletas, etc. Pero, además, visitamos las tripas del aeropuerto: el sistema de entrega de equipajes, la torre de control, la pista, la estación de bomberos y hasta la terminal de aviación privada. La empresa puso a nuestra disposición a los representantes de las compañías aéreas, a los sindicatos y a los ejecutivos de los concesionarios de comidas y tiendas. Salí satisfecha con la información recibida. Toda la información que pedimos nos la entregaron. No fue un viaje de turismo. Sólo vimos el aeropuerto y el hotel. Por cierto, las periodistas aceptaron una cena y el transporte al hotel. ¿Son por ello menos independientes?

He viajado con periodistas de El Nuevo Día en infinidad de ocasiones y en esos casos han aceptado que la empresa en cuestión les pague los gastos de avión, hotel y comidas, y en ningún caso he pensado que perdíamos independencia por ello.