“Obligar a Puerto Rico a implementar políticas económicas contraproducentes, a cambio de préstamos (o bonos) potenciales que benefician solo a los acreedores, es un receta para una depresión económica continua y un futuro incumplimiento de deuda”

Por Luisa García Pelatti

Se estima que hay $24,000 millones de puertorriqueños invertidos fuera de la Isla. Si una fracción de ese dinero se capitaliza adecuadamente podría generar crecimiento económico. La cuestión es cómo lograr que regrese.

Heidie Calero, presidenta de H. Calero Consulting Group, señala que una opción son las Zonas de Oportunidad, que buscan atraer inversiones a zonas desfavorecidas a cambio de exenciones, apunta Heidie Calero, presidenta de H. Calero Consulting Group. El 94% de Puerto Rico ha sido designado como Zona de Oportunidad.

“Puerto Rico necesita inversiones que generen una mayor inversión, para crear un círculo virtuoso de desarrollo económico”, explica Calero en un análisis en Economic Pulse, una de las publicaciones de la firma. Esa inversión debe ir dirigida a proyectos de salud y servicios sociales para la población de mayor edad. Se estima que en 2048, el 27% de la población tendrá más de 65 años. Señala también que se debe invertir en la sustitución de servicios gubernamentales y en turismo.

El gobierno ha designado cuatro actividades elegibles como Proyectos Prioritarios en Zonas de Oportunidad:

  • Desarrollo viviendas para personas de bajos ingresos,
  • Desarrollo de bienes raíces residenciales o comerciales para venta o alquiler,
  • Desarrollo de bienes raíces industriales para venta o alquiler; y
  • Mejora substancial de una propiedad comercial existente para venta o alquiler.

Calero opina que las inversiones en las Zonas de Oportunidad deberán maximizar el local
impacto, reforzando la actividad económica de los municipios más necesitados. “Dadas sus limitaciones actuales, el papel de el gobierno debe ser como facilitador y guía de lo que se necesita para optimizar el crecimiento”.

Algunos ejemplos de proyectos que se podrían financiar a través de esta herramienta son redes eléctricas regionales, hoteles boutique fuera del áreas tradicionales y restaurantes.

Calero señala que hay dos cosas claras. La deuda debe ser reestructurada y el pago de la deuda debe ser financiado a través del crecimiento económico, en lugar de recortes de pensiones y salarios, austeridad fiscal y consolidaciones.

Opina que los bonistas deben aceptar un recorte mayor de la deuda. “No hay nada injusto en no proteger a los bonistas temerarios de las consecuencias de su propia locura”.

Argumenta que “la experiencia ha demostrado que las deudas se pagan de forma más efectiva en un contexto de crecimiento económico”. Las economías en crisis requieren estímulo fiscal, no consolidación fiscal. “Obligar a Puerto Rico a implementar políticas económicas contraproducentes, a cambio de préstamos (o bonos) ‘potenciales’ que benefician solo a los acreedores, es un receta para una depresión económica continua y un futuro incumplimiento de deuda. Este no es el momento de fingir ignorancia sobre lo que realmente se necesita”, advierte.