Nuevo director ejecutivo de la Asociación de Industriales
Thu, Jan 17, 2013
Por redacción de Sin Comillas
La presidenta de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR) Waleska Rivera, confirmó el nombramiento de Jaime L. García como Director Ejecutivo de la organización. García reemplazará a William Riefkohl tras 15 años en el cargo.
“La labor de tantos años de nuestro querido amigo, Billy Riefkohl ha sido instrumental para el liderato y la fortaleza de la organización y sin duda es una persona invaluable que no se puede sustituir fácilmente. Afortunadamente, durante esos meses continuó colaborando con la Asociación, bajo contrato, y ahora que se ha identificado al sucesor idóneo, continuaremos contando con su participación en diversos comités”, indicó Rivera. Riefkohl además será representante de la Asociación PhRMA de Estados Unidos en Puerto Rico.
Riefkohl, por su parte sostuvo que haber dirigido a la asociación más prestigiosa y poderosa de Puerto Rico por tantos años fue una escuela de vida y un complemento perfecto a sus años de servicio público y a la Universidad de Puerto Rico. “Es”, dijo “no solo haber sido parte de la historia sino haber sido un participante activo en ella, por lo que le doy gracias a Dios y a mi familia”.
Entorno a García, que asumirá su cargo el 1ro de febrero de 2013, Rivera destacó que “es un profesional de gran experiencia en el sector público y privado que sabemos vendrá a aportar significativamente a la AIPR, en momentos de grandes retos para la industria de la manufactura y para la economía del país”.
García, estudió economía en el Colegio de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico y tiene un grado de Derecho de la Universidad Interamericana. Desde el 2001 ha sido Director Ejecutivo de la Asociación de Alcaldes y laboró además en el Municipio de Carolina, como Director de Desarrollo Económico. Fue Supervisor de Operaciones en el Banco Popular de Puerto Rico y Director de Administración del Centro de Recaudo de Ingresos Municipales (CRIM). Fungió como Subsecretario de Administración del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) y se desempeñó como miembro de la Junta de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).
Edgardo Fábregas, ex presidente de la AIPR, lo describió como “una persona altamente ética y vertical, que tiene una perspectiva más amplia de los asuntos y siempre busca el consenso, tomando en consideración las opiniones de los demás antes de tomas decisiones. Jaime L. García está consciente de que la labor de la AIPR es darle valor al socio y estamos seguros de que va a traer grandes contribuciones a la mesa”. En torno a su experiencia Fábregas, actual Presidente de la Junta de la AAA, dijo que esa corporación “funciona como una empresa de manufactura y esa experiencia de trabajo le ha dado a García una exposición directa a las necesidades de la industria”. Destacó además el trabajo de García en la lucha por la aprobación de la Ley 73 de Incentivos Industriales, “desde el punto de vista de los municipios”.
Asimismo, Pedro Watlington, ex presidente que formó parte del Comité de selección, catalogó la selección de García como “un excelente nombramiento de una persona activa, preparada y acostumbrada a trabajar en equipo con los intereses de Puerto Rico por delante”. La pasada presidenta Lucy Crespo, también integrante del Comité, exaltó la selección de García a quien describió como una persona que “entrelaza la ética, la moral y el profesionalismo por lo que estamos seguros realizará un excelente trabajo por la organización”.








Mis más calurosa felicitación al buen amigo Jaime García.
La noticia describe muy bien las altas credenciales profesionales, la sólida aportación da tantas fases de nuestro quehacer y el inquebrantable compromiso con Puerto Rico de Jaime.
La AIPR se encuentra en una coyuntura histórica decisiva. Hay que defender con la mayor intensidad posible la base manufacturera existente y fomentar la expansión de la producción y el empleo de este estratégico sector de nuestra economía.
Sin duda, Jaime será un digno sucesor de William Reifkhol, cuyos grandes logros en la dirección ejecutiva de la AIPR todos reconocemos.
Productividad
El resultado del esfuerzo que se realiza por vía de la conjunción de la actividad humana aplicada con capital, tierra, gerencia y otros insumos es lo que llamamos productividad. El crecimiento de la productividad es lo que determina el estándar de vida. Esta sociedad nuestra ha perdido de vista que el objetivo de la organización social que conocemos como “la economía” es la producción. Por el contrario, en una confusión total la sociedad parece haber entendido que el objetivo de “la economía” es el consumo.
Peor aun, el consumo de lo que no produce. Es cierto que en última instancia la producción se realiza para satisfacer necesidades de consumo. Pero en el corto y en el mediano plazo es indispensable producir y acumular recursos que permitan producir más y elevar la calidad de la producción.
La productividad de la economía depende del conocimiento y la tecnología que se incorpora a los procesos de producción. Nuestra economía ha perdido la capacidad de aumentar su productividad. En la medida en que el sector público se ha convertido en un redistribuidor de ingresos y riquezas el incentivo para ahorrar y aplicar los ahorros a la acumulación de capital productivo ha ido menguando consistentemente. Par empeorar la situación, los activos que hemos acumulado son relativamente improductivos. El mejor ejemplo es el enorme acervo de viviendas.
Aquí encontramos el verdadero problema económico contemporáneo. Y resulta que es un problema político. A través del tiempo el gasto público se ha transformado. El sistema político ha convertido gran parte de las transferencias que el gobierno utiliza para redistribuir los ingresos y riqueza en lo que en ingles llaman “entitlements”. Son transferencias que las personas reclaman con el derecho de titularidad. Es decir, las personas se sienten dueñas de una tajada del gasto público que crece sin control.
La tajada del gasto que crece a mayor velocidad absorbe ahorros y disminuye la productividad. Por lo tanto, a la larga, reduce el estándar de vida.
Vaya usted a explicarle esto a la gente. Le aconsejo que lo haga desde dentro de un tanque de guerra.
Elías R. Gutierrez, Ph. D.
Estimados Señores Negrón y Gutierrez,
Sin duda, hay que aumentar la producción. ¿Pero de qué?
A pesar de los generosos subsidios e incentivos contributivos, los trabajos de manufactura en PR han disminuido de 118,000 a 76,000 del 2002 al 2012.
No debemos seguir desangrando el fisco dándole subsidios a este sector. Hoy representa menos del 9% de todos trabajos en PR. No podemos competir con países extranjeros con sueldos e impuestos aún más bajos.
Por otro lado, estoy en pleno acuerdo con el Sr. Gutierrez que la producción de vivienda sirve de dudosa base para una economía sostenible. Son las actividades de las personas que ocupan las viviendas que son más importantes. Ademas, la vivienda de concreto sigue erosionado el valor y la belleza de nuestro activo mas importante: la Isla.
A parte de los “entitlements” que el Sr. Gutierrez señala, estamos mal encaminados al pensar que podemos volver a los tiempos de Muñoz-Marín y una economía de manufactura subsidiada.
Tenemos que adaptarnos y enfocarnos en las actividades donde realmente somos competitivos. A riesgo de ser repetitivo, es en el turismo, entretenimiento y los deportes profesionales donde debemos concentrarnos. Ver “Puerto Rico: El Manual de Rescate Economico”.